Raimundo de Borgoña llegó desde más allá de los Pirineos convencido de contribuir en la lucha contra la invasión musulmana. Casado con Urraca I, juntos influyeron notablemente en el nombramiento del Obispo Diego Xelmírez, quien habría de ser, desde 1120, primer arzobispo de Santiago de Compostela.
A su muerte en 1107, Xelmírez fue a recoger sus restos para enterrarlos en la catedral, en un lugar y sepultura originales aún por determinar. En todo caso, este hecho supuso, conceptualmente, el principio del Panteón Real compostelano.
Su actual estatua yacente está datada hacia 1215 y, a la vista de sus trazos imberbes, se expuso la posibilidad de que, en realidad, corresponda a la figura del malogrado Infante Fernando Afonso, hijo primogénito de Afonso IX, quien consta que también fue enterrado en la catedral tras su muerte en 1214.

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